La Banca. El último obstáculo a la libertad en Uruguay.

Como seguramente sabéis, Uruguay ha legalizado el cannabis y ha permitido tres vías de acceso legal a las flores. Puedes autocultivar, o formar parte de un club, o desde julio de este año, ir a la farmacia y comprar tus flores. Desde que la ley fue aprobada en 2013, todo ha funcionado razonablemente bien. Los cultivadores plantan. Los clubes funcionan sin mayores contratiempos. Y el cannabis de las farmacias fue muy bien recibido. La cantidad de inscriptos crece exponencialmente y el problema que surgió es que la demanda supera a la oferta.

Es un cannabis suave, de buen sabor, y cuyo efecto  es agradable pero no impide a quien lo consuma llevar su vida cotidiana en forma perfectamente normal. Se han anotado ricos y pobres, su precio es accesible. Se han anotado jóvenes (solo habilitado a mayores de 18 años) e incluso muy mayores (acá les llamamos gente grande).

Los prohibicionistas han quedado paralizados ante los teclados. Los editorialistas que quieren dictarnos prohibiciones todavía están buscando algún argumento con el cual seguir atacando la libertad ajena.

Usualmente alcohólicos guardianes de la salud ajena, no pueden defender un regreso al consumo del prensado paraguayo que otrora intoxicaba con quien sabe que insecticida los pulmones del fumador. Supuestos enemigos del narcotráfico, no pueden reclamar la vuelta al monopolio de las mafias. Si algo está obteniendo el nuevo marco jurídico es que nadie quiera comprar la porquería que llega de contrabando desde Paraguay.

El banco Santander le ha cerrado la cuenta a una farmacia de las 16 que venden legalmente. Los ha castigado por cumplir con la ley uruguaya. Y ahora todas las farmacias están en alerta. Los enemigos de la libertad se frotan las manos. Cuando ya parecía que la libertad ganaba, un embrollo jurídico financiero complica al innovador sistema uruguayo.

Pero los uruguayos somos muy de encontrarle una manera a las cosas. No sé cual. Pero estoy seguro que habrá un mecanismo para que la solución más razonable a la cuestión del cáñamo siga adelante. Por ahora, increíblemente, la primera experiencia legal del mundo debe enfrentar el desafío que le pone la banca internacional, dispuesta a sabotear la experiencias. La planta nos contagia alegría y optimismo.  No lo lograrán.

Eduardo Blasina (1965 Montevideo, Uruguay) Ingeniero agrónomo. Ha reclamado desde el regreso de la democracia en 1985 que el cannabis sea legal en Uruguay. Integra el equipo de Simbiosys, una de las dos empresas que obtuvo licencia para producir legalmente cannabis y venderlo en farmacias.

Es director de cannabis Uruguay cannabis-Uruguay.global, emprendimiento que apuesta al desarrollo del cultivo medicinal y con otros usos en Uruguay. Actualmente director del museo del Cannabis museocannabis.uy

 

 

Imágenes: El observador, @PodemosCanabico

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