El cannabis en la Edad Media

Estudios paleobotánicos descubrieron que el cáñamo fue cultivado (sobre todo para conseguir de ella fibra) en el este de Inglaterra aproximadamente desde el año 400. Los anglo-sajones emigraron a las Islas Británicas y llevaron el cannabis alrededor del año 400. Las muestras de cannabis (en ropas, cuerdas, etc.…) anteriores en Gran Bretaña fueron realizadas fuera del país. Es también en las islas Británicas donde se comienza a utilizar el término hanf para designar el término cáñamo.

Del siglo VI (en el 570) se encontró una tela fabricada con cáñamo en la tumba de la reina merovingia Arnegunde en París (San Denis). La tumba de piedra caliza de la reina Arnegunde fue enterrada con ropajes elaborados con cáñamo junto con otros objetos preciosos.

El cáñamo también se incluyó en sus textos médicos. En el libro de Trivialidades se da un “rito para la salvia, parcialmente irlandés” que contiene cáñamo, como emplasto sagrado: “(servirás) betónica y clavel silvestre y cáñamo, frambuesa, salvia y sabina, hierba de obispo y romero”. En la obra “Medicina Antiqua” del siglo IX se recomienda el cáñamo (“canapé”) para el tratamiento de los dolores en los pezones y para los enfriamientos.

En el siglo VI (hacia 500-570) se realizó el Constantinopolitanus, un libro de botánica en donde se incluyó un dibujo de la planta de cannabis (es el dibujo sobre un libro más antiguo que se conoce de la planta) y Aecio de Amida, natural de Mesopotamia, redacta también en Constantinopla una enciclopedia médica de 16 tomos: el Tetrabiblión en donde nombra al cannabis.

También se han encontrado sogas de cáñamo en Islandia que fueron llevadas por los vikingos. Junto con restos de tela y redes de cáñamo en tumbas vikingas de Noruega y semillas de cannabis en naves vikingas del año 850.
La primera ley escrita que se refiere al cáñamo fue promulgada por Carlomagno en el año 800. En la obra “Capitulare” obligaba a sus súbditos a cultivar cáñamo y los campesinos podían pagar sus impuestos con semillas de cáñamo.

En Alemania la monja, sanadora y visionaria Hildegard von Bingen (1098-1179), cultivaba el “cannabus” en su huerto y lo recomendaba para los dolores de estómago y las náuseas. Hildegarda documentó en detalle que el cannabis aliviaba la cefalea. El cannabis fue redescubierto por los cruzados al volver de Tierra Santa ya que tras la caída del Imperio Romano y la consolidación del cristianismo, el cáñamo desapareció de la farmacopea europea.

En tratados de botánica medievales como los de William Turner, Pietro Andrea Mattiolli y Dioscobas Taberamontanus, se consideró que el cannabis merecía una honorable mención como planta curativa.

En la Edad Media se utilizaba el cáñamo para obtener fibra pero la utilización de sus cogollos fue prohibido estrictamente por el clero. La población que no estaba en contacto directo con el cannabis olvidó los efectos psíquicos que producía. Sólo los alquimistas lo siguieron utilizando pero eran sumamente proteccionistas por razones obvias. Esto era una tapadera perfecta para poder coleccionar plantas raras y prohibidas mientras operaban en laboratorios extravagantes para poder dirigir sus experimentos.

Imágenes: Wikipedia. CalamoArt

Texto: Isidro Marín. Todos los derechos reservados

isidroIsidro Marín Gutiérrez (1975 Huelva, España) Doctor en Antropología Social y licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad de Granada. Su tesis doctoral sobre el cannabis obtuvo la calificación Cum Laude. Actualmente trabaja como docente investigador en la Universidad Técnica Particular de Loja, Ecuador. Uno de los mayores teóricos del país sobre el marco social y legal de la marihuana. Autor de la obra “La historia conocida o desconocida del Cannabis” (Edit. Megamultimedia) Además de ser un habitual de esta web, colabora con diversas publicaciones sobre cannabis: Yerba, Cannabis Magazine, Weed y Haze

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *